viernes, 20 de agosto de 2010

Diez razones por las que comer


Esas cosas que todas sabemos:

Come, porque delgada no serás más feliz. Lo único que conseguirás será volverte esclava de los kilos que no peses.

Come, porque nada que hayas hecho, por muy malo que fuera, merece que te tortures ayunando.

Come, porque si no lo haces por gustarle a un tío, ten por seguro que ese tío será un capullo y en ningún caso merece que te flageles por él.

Come, porque los huesos no son bonitos, y si te crees una princesa, nada existe más femenino que las curvas de una mujer.

Come, porque seguro que se te ocurren mil cosas más productivas que mirarte las costillas y que no puedes hacer porque pensar en la comida te quita todo tu tiempo. ¿A cuántos de tus amigos reales puedes ver, con cuántos puedes sentarte sin miedo a compartir una comida?

Come, porque no estamos jugando a nada, porque no es divertido ni un pasatiempo, porque te estás obsesionando y cuando quieras darte cuenta la culpabilidad acompañará cada bocado de tu vida.

Come, porque estás enferma, y si no lo haces no te recuperarás nunca.

Come, porque si hubieses vivido hace unos siglos, desearías estar gorda, o te atiborrarías a vinagre para parecer más pálida. Ten en cuenta que siempre deseamos lo que para nuestra situación es más difícil de conseguir, pero no por ello es bueno.

Come, porque puedes ser tú la que se muera de un infarto y seguro que no quieres quedarte en el intento... ¡imagínate que te mueres pesando esos horribles 87 kilos! ¿qué pasó entonces con tu meta? Ni siquiera has dejado un cadáver delgado, vaya mierda de anoréxica serías.

Come, aunque sea un poquito, come. No hace falta matarte de hambre para bajar de peso, ni para mantenerte. Si tú me dices que esto es un juego de control, yo te digo que te controles y comas lo necesario para no privarte de vivir.

Come, y te lo digo hoy, porque seguramente mañana ya no piense lo mismo.

5 comentarios:

  1. Por alguna razón siempre me acerco a personas de las que me dice el corazón que son como yo, inestables, pasionales,contradictorias, sufrientes, emocionales, mil sentimientos que deseo que nos unan, pero hoy me gustaría que no te parecieras a mí en nada, que no fueras tan inconstante como yo, que cada amanecer diseño un nuevo proyecto de vida que olvido tras el tercer café mañanero.

    Entre las razones que has elegido me quedo con dos, por un lado el famoso vinagre e la época romántica (pero debió ser fascinante beberlo al lado de los Shelley y Byron ¿verdad?) y sobre todo lo de tomar una decisión que nos puede hacer daño simplemente por gustarle a una persona que a su vez se ve mediatizada por cánones que nos ametrallan desde la publicidad.

    Pero por otro lado, el hoy es ahora y ahora estás bien, eso es lo que cuenta, vivir a salto de mata e ir sobreviviendo, el mañana sabe Dios por donde mareará, pero hoy te sientes fuerte y eso es lo que cuenta, siendo una señal inequívoca de tu fuerza, de esa energía que obra milagros y que nos obliga a no rendirnos.

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  2. Señorita, que no eres defectuosa por mucho que te empeñes, ¿el último párrafo responde a la pregunta que le haces a Vainilla?

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  3. Es tan díficil utilizar la razón cuando las culpas y las inseguridades te invaden...Nuestro subconsciente es más poderoso, perdemos la capacidad de tomar decisiones, porque yo desde luego, si hubiese podido actuar en mi sano juicio, jamás hubiese tomado la decisión de probar vivir con el estomago vacío.
    Me gusta esta entrada, es positiva. Espero que al menos por un día, hayas podido descansar tu mente de toda esta mierda.

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  4. Felicitaciones,por fin leo algo con responsabilidad y te haces cargo,te lo digo como pareja de una mujer maravillosa,inteligente, buena profesional y mamá,que es anorexica nerviosa y si bien hay miles de posibilidades para sacarlas de esta patología,es muy cruel el tratamiento.
    gracias!se lo dare a mi mujer para que lo ponga es su espacio,con tu autoria
    un anrazo
    Franco

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