miércoles, 28 de julio de 2010

Vida






La vida no es más que un juego, quizá me diría Harry Haller, si se lo preguntase. Y todos conocemos esas frases: que si da muchas vueltas, que si siempre te sorprende, que si te da la espalda le toques el culo... algunas más tópicas, otras serias, otras no tanto. Pero no siempre te das cuenta de que son algo más que frases míticas y vacías.

Anoche mismo estaba viendo otra vez "Desayuno con diamantes", disfrutando de la hermosa Audrey Hepburn y su graciosa película, y hoy, al hablar con una de mis mejores amigas, me entero de que ha tenido un intento de suicidio...

Otra vez.

Y me gustaría darle las fuerzas necesarias para salir adelante, me gustaría poder arrastrarla de la mano y sacarla del pozo en el que se hunde día sí, día no, me gustaría sacarla de su propia cabeza, pero lamentablemente, todo lo que pude hacer fue escribirle un largo e-mail con todo lo que pensaba, a borbotones, en un intento desesperado de... de lo que sea. No creo que haya servido para mucho, pero quedarme de brazos cruzados mientras la imagino destrozada es algo que nunca he podido tolerar.

A veces es tan difícil...

domingo, 11 de julio de 2010

34




Anoche no fue una buena noche para mí. Y no porque me pasase nada realmente grave, sino por culpa de esas de pequeñas tonterías que se presentan todas juntas y de repente te han jodido el día.

Estoy a la espera de que me salga algún trabajo para el verano, lo cual implica que no estoy en mi ciudad habitual, viviendo con mi novio en un piso y llevando mi vida como quiero, sino en casa de su madre. En principio todo muy bien, hasta que recuerdo que tengo que sentarme a la mesa y comer lo que me ponen. O hasta que mi cuñada comenta que mi pantalón de la 36 le queda flojo, cuando a mí me queda sólo un poquito suelto.

No quiero enfermar, pero siempre digo "un poco más" y no me conformo hasta que tengo lo que quiero. Bueno, primero quería 55 kgs, ahora quiero 50. Antes, ansiaba la 36, ahora, la 34. Por momentos siento que me he convertido en un puto número, en esa talla del pantalón de Zara que no me sube por las piernas, en una persona sin pies ni cabeza (sobre todo, cabeza) que no puede dejar de sentirse mal después de cada cosa que come.

Todo el mundo me dice que ya estoy lo suficientemente delgada, que con mi complexión no debería bajar más, pero ¿qué saben ellos de mi complexión? Si a los 15 años tenía una 40 o una 42 no era por "complexión", era por gorda, y no me importaba. De hecho, me parecía normal... pero ¿qué hago yo si ahora ya no puedo verlo como algo normal y saludable? Si cada cosa que trago me pesa en el estómago como un montón de piedras.

Siento que algo empieza a ir muy mal en mí, o ya lo hacía, pero empeora poco a poco. Espero estar exagerando y que cuando llegue a los 50 kgs me conforme, pero... no sé por qué, me cuesta mucho creerlo.

jueves, 1 de julio de 2010

Playa






Llevaba años sin ir a la playa. Si dijese que en tres años no me he quedado sólo con el bikini puesto, estaría diciendo la verdad; el mar en verano no existe para mí como para el resto del mundo desde hace un tiempo. Y sí, me he bañado en el río alguna vez, muerta de calor, pero ¿sabéis qué? por algún "extraño" motivo lo hacía con la ropa puesta. La que fuera, cualquier cosa que consiguiese ocultar mi culo, mis piernas, toda la carne posible.

Es triste, lo reconozco, estar tan jodidamente acomplejada y perderme placeres que antes disfrutaba tanto (adoro el mar). Y por eso mismo, por reconocerlo, este año lo he añadido a mi lista de "cosas pendientes de las que me he privado por imbécil", así que compré protector solar, crema bronceadora (soy blanquísima, y con lo que llevo sin tomar el sol...), un vestido e incluso un bikini. Fui a la playa el otro día, con una amiga, y me sentí todo lo a gusto que pude (supongo que al ir con otra chica no me emparanoié tanto sobre si se me notaba esa celulitis, esa pequeña estría, esos tobillos demasiado anchos).

Mañana iré con mi novio, llevo semanas contenta con la idea, planeándolo todo, y hasta hace un rato me estaba preparando para no tener que hacer todo mañana. Sin embargo, ha sido mala idea mirarme en el espejo al salir de la ducha.

A veces me pregunto, en serio, por qué no le dará asco follar conmigo.